¡Noventa minutos! El tiempo en el que la euforia, la ansiedad, el temor y la pasión se unen de una manera incomparable. Hay algo que siempre ha sido curioso en el fútbol y es su capacidad para poner de acuerdo a cientos de personas que hablan distintos idiomas, no hablamos solo de los 11 jugadores y el equipo contrario, sino también de los miles de aficionados, cuerpo técnico, árbitros y directivos que se reúnen en un solo lugar para ver un partido.

Nelson Mandela decía que “el deporte tiene el poder de transformar el mundo, de inspirar, de unir a la gente como pocas otras cosas”, esa es la influencia que tiene un encuentro deportivo. Todos sabemos que el futbol es ampliamente considerado como el deporte más popular del mundo, pues 265 millones de personas lo juegan. Según un estudio de la FIFA, el 4% de la población mundial practica fútbol, sin importar raza, religión, color de piel o idioma.

Para muchos el hablar un idioma diferente o tener una lengua materna distinta sería una razón suficiente para que dos o más jugadores no pudieran funcionar como equipo, pero a lo largo de la historia hemos visto que, gracias a los diferentes torneos, a la compra de jugadores en el exterior y la acogida de grandes equipos europeos esa barrera ha venido desapareciendo cada vez más.

Hablando de algunos jugadores colombianos como Cuadrado, Armero, James, Falcao y Ospina, ellos hicieron de su trabajo como futbolistas una hazaña cultural e idiomática. Juan Guillermo Cuadrado, destacado jugador en Italia, pasó por el Udinese, US Lecce, la Fiorentina y la Juventus, equipos que le dieron la posibilidad de aprender italiano con una gran fluidez.

Pablo Armero pasó por distintos equipos europeos, entre ellos el Udinese, el Nápoli y el AC Milan equipos que le han dado práctica suficiente para hablar italiano como un experto. Por otro lado, James Rodríguez, tiene conocimientos en portugués y francés, debido a que hace algunos años el Porto de Portugal fue su segunda casa dándole una experiencia internacional y siendo el primero que contribuyó con su bilingüismo. Tiempo después, jugó para el Mónaco de Francia y el francés pasó a ser su tercer idioma.

Para el ‘Tigre’ Falcao su paso por el Manchester United y el Chelsea le permitió adquirir un gran dominio del inglés gracias a estar bajo la influencia del idioma y la tradición inglesa. Mientras que David Ospina, estuvo en el Arsenal de Inglaterra y pasó por el Niza de Francia lo que hizo posible que adquiriera un gran nivel del idioma francés.

Incluso hablando de la Copa Mundial de Fútbol Rusia 2018 tenemos 32 equipos que hablan diferentes idiomas como lengua materna, pero, aunque son 8 selecciones que hablan español, 4 árabe, 3 inglés, 2 francés, 2 portugués, 2 alemán y 11 selecciones que varían entre el japonés, el koreano, el ruso, entre otros. Llegamos a la conclusión de que en la cancha la barrera del idioma desaparece, dejando que sea la pasión y el buen futbol lo que hable por los jugadores y aficionados.